1. EL FÚTBOL SE MIDE EN LOS PEQUEÑOS DETALLES

El sol brillaba con fuerza. Era 27 de mayo y se acercaba el verano. Dentro de ese cutre vestuario hacía calor. Sin embargo, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Allí sentado, frente a mis compañeros esperaba que llegase la hora. El ambiente era tenso. Nadie hablaba, todos se mostraban absortos en sus pensamientos, sin mediar palabra. Los nervios estaban a flor de piel. Apenas había dormido esa noche. Sentía un fuerte dolor de estómago y el corazón me latía muy deprisa. Habíamos trabajado muy duro durante todo el año y nos lo jugábamos todo a un único partido. Nuestro rival se jugaba la liga y no podían fallar, mientras que nosotros peleábamos por el descenso. A nivel de juego, nuestra temporada no había sido mala. Sabíamos jugar bien pero nos faltaba precisión arriba y ese punto de coraje propio de un campeón. Además parecía que la suerte nunca estuviese de nuestra parte. Realmente todos teníamos el ánimo por los suelos. Para ser sinceros creo que ninguno de los que estaba allí confiaba en sacar un resultado positivo de ese encuentro.

A falta de media hora para que comenzase el partido, el entrenador vino a buscarnos para salir a calentar. Tuvo que repetirlo dos veces hasta que por fin nos pusimos de pie. Desde el túnel se podía escuchar los vítores de la afición rival. Pese a jugar en casa, nos sentíamos en territorio hostil. Nuestra afición llevaba tiempo sin creer en nosotros y cada vez eran menos los que venían a vernos jugar. Tan solo alzaban la voz para criticar o despotricar cuando uno de nosotros erraba. Sentía rabia por ello, pues no nos merecíamos estar en esa situación.

Tras el calentamiento apenas hubo una charla motivadora del entrenador. Dijo las cuatro indicaciones tácticas de siempre y nos hizo salir. Nos miramos entre nosotros pensando en lo mucho que queríamos que pasara ese día. Saltamos al césped. Entre con el pie derecho, era mi ritual. Hasta aquél momento no había servido de mucho pero ya era una costumbre. Mis compañeros resoplaban y podía ver el miedo en sus ojos. El rival en cambio, se mostraba más confiado. Se arengaban unos a otros y se les veía motivados. El árbitro llamó a los dos capitanes para determinar el saque inicial. Raúl escogió cara.

PRIMERA ELECCIÓN: Lanzamiento de la moneda para el saque inicial.

SALE CARA SALE CRUZ